lunes, 26 de octubre de 2009

"Los peligros de la obediencia"

Bajo este título escribía el psicólogo neoyorkino Stanley Milgram (1933-1984) un artículo explicando su controvertido experimento con el que pretendía medir el grado de obediencia voluntaria a la autoridad. Aunque el relato detallado de la investigación lo podemos encontrar en su libro "Obediencia a la autoridad. Un punto experimental" (en inglés en http://www.pdf-search-engine.com/stanley-milgram-pdf.htm), en el siguiete vídeo podemos acercarnos bastante a la esencia del experimento.
Adolf Eichmann, la musa de Milgram
En 1961, Adolf Eichman, teniente coronel de las SS y cabecilla logístico del Holocausto Nazi, tras un juicio que duró ocho meses, fue juzgado y condenado a muerte en Jerusalén por crímenes contra la Humanidad durante el régimen nazi alemán. "Sólo cumplo órdenes" fue una de sus fases antes de morir. ( Peli sobre el tema http://www.divxonline.info/pelicula/4627/Eichmann-2007/ on line!) Pocos meses después, Milgram, conmocionado con todo este tema, inició una serie de experimentos para responder a la pregunta de si era posible que Eichmann y todos los que participaron en este genocidio simplemente estuviesen cumpliendo órdenes.
Alma de esclavo... reflexión personal
Hacernos creer que la mayor parte de la población sería capaz de generar sufrimiento al prójimo por un mero cumplimiento de órdenes o por el simple hecho de "obedecer", a primera vista me parece una ridiculez. A segunda, me empieza a asustar...¿Qué trata de decirnos Milgram con esto? ¿Qué mensaje nos está dando?
Términos como "obediencia", "cumplimiento", "autoridad" u "órdenes" son bajo los que se sustenta Milgram para explicar su investigación; todos ellos con una gran carga de poder en sí mismos. Términos que se imponen, subordinan y someten.
Si bien la obediencia y el cumplimiento tienen unos límites (que al sobrepasarse se convierten en términos corruptos y corruptores), justamente estos límites los pone la persona sobre la que se aplica la acción/palabra/intención, y cuando se traspasa la frontera del mismo significado, tendríamos que cambiar de concepto y hacer uso de la riqueza de nuestro lenguaje para concretar lo máximo posible.
Cuando Milgram habla de "obediencia" ¿está hablando de subordinación, de sumisión, de vasallaje? Y cuando dice "obediencia voluntaria", ¿afirma entonces que la decisión de obedecer se toma de manera libre, sin ningún tipo de presión o condicionamiento? ¡Qué maneras de suavizar los mensajes! El ser humano, obedece: es por tanto "respetuoso", con unos valores, y como ser social que es tiene esa virtud de escuchar (etimológicamente obedecer viene del latín ob audire = el que escucha), y como virtud, la ejerce "voluntaria" y "libremente".
Pero parece que no es esto lo que nos dice Milgram; obedecemos porque tenemos un mecanismo de subordinación que hace (así como por arte de magia) que seamos unxs borregxs enajenadxs en potencia, al servicio de cualquier imbécil de turno. Y más aún, tenemos una facilidad/necesidad increíble para hacer "el mal". Gran concepción del ser humano, por cierto.
Desde mi punto de vista, el experimento de Milgram es replicable, discutible y sólo entendible dentro de un contexto determinado. Las conclusiones no son aplicables a la naturaleza humana per se, pues esto sólo estaría legitimando e invitándonos a ser comprensivxs y compasivxs ante las barbaridades que impregnan nuestra historia. El quid de la cuestión está quizá en cómo hemos interiorizado la idea de poder que invade nuestro día a día, desde los ámbitos públicos a los privados, desde los niveles más "macro" a los más "micro".
Relaciones de poder
En mayor o menor grado, de maneras más sutiles o menos, más legítimas o condenadas, nuestras relaciones, la mayoría de vínculos sociales que mantenemos, están basados en juegos (a veces muy peligrosos) de poder. Pero no hay amx sin esclavx, ni autoridad sin subordinadx. Nos han enseñado (o nos han hecho creer) que esto es "normal" y no que es fruto de unos valores culturales y educacionales propios de nuestra sociedad que, si no estuviesen tan interiorizados, interferirían gravemente en la dinámica del sistema, poniéndola en peligro y amanezando su funcionamiento. ¡Que nadie se crea que tiene derecho a "rebelarse"! (No vaya a ser que lo probemos, veamos que tenemos la suficiente capacidad, derecho y deber, y nos guste)
Interiorizar nuestra condición de esclavxs, la opresión, de manera que nadie se lo plantee ni reflexione sobre ello. Aceptémolos como algo natural, sin preguntarnos cómo se ha construido y mantenido esta posición tan consolidada en nuestra sociedad. Creer que lo "normal" en un ser humano "normal" es llegar a tales puntos, sólo refuerza y perpetúa esta condición.
Pero hay más. Milgram no sólo habla de nuestra conducta cuando estamos bajo órdenes. Parece que los sujetos del experimento elegían la intensidad de las descargas. Así que además tenemos un instinto de agresión al que, si la situación nos lo permite, daremos rienda suelta. Esto puede que no sea del todo erróneo. Pero a mi parecer, el problema no está en este instinto de agresión, sino en su canalización, en las oportunidades que se nos ofrece para que aflore. Y esto puede hacerse de muchas maneras y en diversas direcciones, sin tener que dar legitimidad social a estos instintos a cualquier precio.
Eximiéndonos de culpa
Qué fácil es decir que "simplemente obedecemos órdenes". El ser humano deja así de ser partícipe de su propio destino, de sus actos. Se convierte en instrumento a la voluntad de "la autoridad" y es condenado sólo por cumplir con sus obligaciones. No se siente responsable de sus actos, " desempeña con eficacia el rol que le ha asignado la sociedad".
Me parece pues, que las investigaciones de Milgram han servido más como intento de explicación y exculpación del acatamiento bovino, como disculpa universal, que como invitación a la autonomía, al respeto y al compromiso humanos.

martes, 13 de octubre de 2009

Trabajos pioneros sobre los mecanismos del miedo

Como dijimos en el post anterior, Watson y su colega no pudieron llevar hasta el fin su experimento con el "Pequeño Albert" ya que el niño fue retirado de la unidad hospitalaria donde se estaba llevando a cabo la investigación, antes de que ésta pudiese darse por concluida.

Unos aseguran que el proceso final consistía en eliminar sus reacciones de miedo, y que la súbita retirada del niño les impidió de alguna manera "devolverlo tal y como se lo dejaron"...Otros dicen que Watson y Rayner sabían con un mes de antelación que Albert iba a abandonar el hospital, y que en realidad no tenían ningún tipo de interés de "destararlo".

Sea como fuere, como consecuencia de este experimento -supuestamente- inacabado, lo que está claro es que en Albert se provocó una reacción emocional de miedo (se le sensibilizó) que generalizó por asociación. Lo que no podremos saber (aunque sí imaginar, suponer) es si desencadenó o no una verdadera fobia, ya que nunca se supo más de él. A partir del experimento de Watson y Rayner, que podemos decir que fue el inicio de las investigaciones sobre el "miedo de laboratorio", otras dos figuras interesantes siguieron la misma línea, aunque enfocando sus estudios en otras cuestiones.

El proceso de condicionamiento al miedo, a la inversa

Tres o cuatro años más tarde del famoso experimento, una psicóloga discípula de Watson, Mary Cover Jones (1896-1987), se preguntaba si es posible "deshacer" las emociones y mediante qué métodos.

¿Descondicionamiento?¿Extinción?¿Contracondicionamiento?¿Recondicionamiento? ¿Desensibilización sistemática? Sinceramente, aún no me ha quedado muy claro... La cuestión es que se trataba de eliminar la respuesta de miedo: si las emociones "se aprenden", también deben poder " desaprenderse". Esta vez le tocó el turno a Peter, un niño de unos tres años que mostraba verdadero temor a los peluches. M.C Jones fue eliminando este temor introduciendo cada día un ratito un conejo blanco en su habitación. Poco a poco lo iba acercando más a Peter hasta que el miedo desapareció.¡Incluso tocaba y jugaba con el conejo!! Más allá de las connotaciones sexuales, resulta conmovedor...

A partir de entonces, Mary Jones fue considerada la primera modificadora de conducta, utilizando la técnica directa de presentar gradualmente el objeto causante de miedo, acompañado de la inducción de un estado placentero.

domingo, 11 de octubre de 2009

J.B Watson ...¡Que viene el "coco" y te comerá!

Corrían los años veinte cuando uno de los psicólogos más destacados de la época, John Broadus Watson (1878-1958), fundador de la escuela conductista inaugurada en 1913, decidió que ya iba siendo hora de demostrarle al mundo cómo los principios del condicionamiento clásico eran aplicables a la reacción de miedo. Así, y partiendo de la idea de que la Psicología debía centrarse en el estudio de la conducta observable y en la relación E-R únicamente, le propuso a su colaboradora Rosalie Rayner iniciar un experimento sobre la conducta emocional.
Miedo, Rabia y Amor
Watson creía que estas tres emociones - miedo, rabia y amor - eran las elementales, a partir de las que se construyen todas las demás, y que estaban provocadas por estímulos ambientales. Una postura radicalmente ambientalista con la que pretende dar un sentido utilitario a la Psicología, sin dar importancia a la influencia de factores hereditarios.
Eligieron pues, a un bebé de unos 11 meses que pasó a la historia conocido como "El pequeño Albert" para llevar a cabo su experimento, que consistía en provocar una reacción emocional de miedo en el pequeño ante una rata blanca ante la cual, inicialmente, no mostraba ninguna reacción de temor. En el siguiente vídeo podemos ver en qué consistió el experimento:
Albert, que en algún momento dejó de ser "el pequeño", no volvió a dar señales de vida. De hecho, la última fase del experimento, el descondicionamiento, nunca se llevó a cabo, pues tuvieron que rescatarlo de manos de Watson y Rayner antes de que finalizase el proceso previsto.
Impacto psicológico e Implicaciones Éticas

Respecto al impacto psicológico de dicho experimento, podríamos suponer que Albert, tras varias visitas al psiquiátrico, ha acabado encerrándose en una habitación a lo hikikomori. Quizá durante su infancia la madre (si es que luego se dió cuenta de la gravedad de los hechos) avisó a la guardería que su niño tenía terminantemente prohibido ver Alicia en el país de las maravillas, por recomendaciones de su médico.

Quizá ya más tarde, en su adolescencia, fue incapaz de mantener relaciones sociales "normalizadas" (en especial con albinos, peludos y mujeres que no acostumbran a depilarse) y reparó en que esto no era vida! Así que movido por la "locura", fue en busca de Watson para tomar represalias. Tal vez lo encontrase, tal vez no. En el primer supuesto, Watson ya casado con Rayner (con la que tuvo dos hijos...una familia ejemplar), pensó que lo mejor para quitarse al niño de encima sería darle una buena cantidad de dinero y olvidar el tema (E-R...).

No sabemos qué pasó...y probablemente nunca lo sepamos...Lo que sí es cierto, es que las contribuciones de Watson a la Psicología Científica fueron muy importantes. ¿A qué precio? De esta cuestión y otras implicaciones hablaré en los próximos posts. Pero tal y como dijo el psicólogo francés Gustavo LeBon (1841-1931):

"La ciencia nos ha prometido la verdad, pero nunca nos ha prometido ni la paz ni la felicidad."

viernes, 9 de octubre de 2009

Conductismo Radical: ¿Terapia o Tortura?

Pavlov: Condicionamiento Clásico (o cómo no poder ser más original con el título...)

Sin olvidar que la escuela rusa se inició con el fisiólogo I.M. Sechenov (1929-1905), al que le siguieron en su desarrollo las aportaciones de Pavlov y Bechterev y que, por "curiosos" fenómenos - posiblemente políticos y económicos - en todos los ámbitos simpre hay un par de sátrapas que aparecen en todos los libros y otros muchos no son reconocidos ni en su barrio, voy a iniciar el blog con el condicionamiento pavloviano que hoy, unos ochenta años más tarde, se sigue dando en nuestras vidas cotidianas.

Las aportaciones de Ivan Pavlov (1849-1936) van más allá del esquema extendido y de la mera intervención en el control ambiental que entiende al sujeto como un ser pasivo, y que reduce el aprendizaje al esquema E-R . Si bien su intención fue estudiar la fisiología digestiva - lo cual hizo en perros y le valió un premio Nobel en 1904 - su trabajo ha tenido gran influencia en otras disciplinas científicas.

Pavlov, toxicomanías y recaída

Por mencionar sólo un ejemplo, dentro de lo que sería la psicoterapia y la psicología clínica, y más concretamente en el ámbito de las adicciones, vemos que el condicionamiento clásico es una de las bases teóricas en que se sustentan los programas de drogodependencias.

¿Por qué una persona que presenta adicción a alguna sustancia, tras aparentemente haber superado el programa de desintoxicación, vuelve a su medio y siente el deseo de consumir de nuevo y recae? ¿Por qué esta misma persona, al volver al contexto donde habitualmente ha consumido, presenta los síntomas propios del síndrome de abstinencia aunque lleve tiempo sin consumir y no tenga a la vista ningún tipo de droga? ¿Cómo se explica la tolerancia? Parece ser que muchas de las respuestas pueden venir dadas desde un modelo pavloviano...

(Que cada cual haga su propio esquema en términos Ei, Rc, Ec... )

miércoles, 7 de octubre de 2009

A modo de presentación...

Más que una herramienta académica, este blog pretende ser un espacio de encuentro e intercambio de opiniones, pensamientos, planteamientos y reflexiones que contribuyan a ampliar nuestra visión sobre los diversos temas que integran este fascinante universo del conocimiento psicológico. Espero que entre todxs, y a lo largo del curso, contribuyamos a aclarar(nos) algunos de los interrogantes que hoy nos quitan el sueño, y a plantearnos nuevas preguntas y nuevas “respuestas” desde la crítica y la innovación. Así que bienvenidxs...¡Pasen y desfasen!