Bajo este título escribía el psicólogo neoyorkino Stanley Milgram (1933-1984) un artículo explicando su controvertido experimento con el que pretendía medir el grado de obediencia voluntaria a la autoridad. Aunque el relato detallado de la investigación lo podemos encontrar en su libro "Obediencia a la autoridad. Un punto experimental" (en inglés en http://www.pdf-search-engine.com/stanley-milgram-pdf.htm), en el siguiete vídeo podemos acercarnos bastante a la esencia del experimento.
Adolf Eichmann, la musa de Milgram
En 1961, Adolf Eichman, teniente coronel de las SS y cabecilla logístico del Holocausto Nazi, tras un juicio que duró ocho meses, fue juzgado y condenado a muerte en Jerusalén por crímenes contra la Humanidad durante el régimen nazi alemán. "Sólo cumplo órdenes" fue una de sus fases antes de morir. ( Peli sobre el tema http://www.divxonline.info/pelicula/4627/Eichmann-2007/ on line!) Pocos meses después, Milgram, conmocionado con todo este tema, inició una serie de experimentos para responder a la pregunta de si era posible que Eichmann y todos los que participaron en este genocidio simplemente estuviesen cumpliendo órdenes.
Alma de esclavo... reflexión personal
Hacernos creer que la mayor parte de la población sería capaz de generar sufrimiento al prójimo por un mero cumplimiento de órdenes o por el simple hecho de "obedecer", a primera vista me parece una ridiculez. A segunda, me empieza a asustar...¿Qué trata de decirnos Milgram con esto? ¿Qué mensaje nos está dando?
Términos como "obediencia", "cumplimiento", "autoridad" u "órdenes" son bajo los que se sustenta Milgram para explicar su investigación; todos ellos con una gran carga de poder en sí mismos. Términos que se imponen, subordinan y someten.
Si bien la obediencia y el cumplimiento tienen unos límites (que al sobrepasarse se convierten en términos corruptos y corruptores), justamente estos límites los pone la persona sobre la que se aplica la acción/palabra/intención, y cuando se traspasa la frontera del mismo significado, tendríamos que cambiar de concepto y hacer uso de la riqueza de nuestro lenguaje para concretar lo máximo posible.
Cuando Milgram habla de "obediencia" ¿está hablando de subordinación, de sumisión, de vasallaje? Y cuando dice "obediencia voluntaria", ¿afirma entonces que la decisión de obedecer se toma de manera libre, sin ningún tipo de presión o condicionamiento? ¡Qué maneras de suavizar los mensajes! El ser humano, obedece: es por tanto "respetuoso", con unos valores, y como ser social que es tiene esa virtud de escuchar (etimológicamente obedecer viene del latín ob audire = el que escucha), y como virtud, la ejerce "voluntaria" y "libremente".
Pero parece que no es esto lo que nos dice Milgram; obedecemos porque tenemos un mecanismo de subordinación que hace (así como por arte de magia) que seamos unxs borregxs enajenadxs en potencia, al servicio de cualquier imbécil de turno. Y más aún, tenemos una facilidad/necesidad increíble para hacer "el mal". Gran concepción del ser humano, por cierto.
Desde mi punto de vista, el experimento de Milgram es replicable, discutible y sólo entendible dentro de un contexto determinado. Las conclusiones no son aplicables a la naturaleza humana per se, pues esto sólo estaría legitimando e invitándonos a ser comprensivxs y compasivxs ante las barbaridades que impregnan nuestra historia. El quid de la cuestión está quizá en cómo hemos interiorizado la idea de poder que invade nuestro día a día, desde los ámbitos públicos a los privados, desde los niveles más "macro" a los más "micro".
Relaciones de poder
En mayor o menor grado, de maneras más sutiles o menos, más legítimas o condenadas, nuestras relaciones, la mayoría de vínculos sociales que mantenemos, están basados en juegos (a veces muy peligrosos) de poder.
Pero no hay amx sin esclavx, ni autoridad sin subordinadx. Nos han enseñado (o nos han hecho creer) que esto es "normal" y no que es fruto de unos valores culturales y educacionales propios de nuestra sociedad que, si no estuviesen tan interiorizados, interferirían gravemente en la dinámica del sistema, poniéndola en peligro y amanezando su funcionamiento. ¡Que nadie se crea que tiene derecho a "rebelarse"! (No vaya a ser que lo probemos, veamos que tenemos la suficiente capacidad, derecho y deber, y nos guste)
Interiorizar nuestra condición de esclavxs, la opresión, de manera que nadie se lo plantee ni reflexione sobre ello. Aceptémolos como algo natural, sin preguntarnos cómo se ha construido y mantenido esta posición tan consolidada en nuestra sociedad. Creer que lo "normal" en un ser humano "normal" es llegar a tales puntos, sólo refuerza y perpetúa esta condición.
Pero hay más. Milgram no sólo habla de nuestra conducta cuando estamos bajo órdenes. Parece que los sujetos del experimento elegían la intensidad de las descargas. Así que además tenemos un instinto de agresión al que, si la situación nos lo permite, daremos rienda suelta. Esto puede que no sea del todo erróneo. Pero a mi parecer, el problema no está en este instinto de agresión, sino en su canalización, en las oportunidades que se nos ofrece para que aflore. Y esto puede hacerse de muchas maneras y en diversas direcciones, sin tener que dar legitimidad social a estos instintos a cualquier precio.
Eximiéndonos de culpa
Qué fácil es decir que "simplemente obedecemos órdenes". El ser humano deja así de ser partícipe de su propio destino, de sus actos. Se convierte en instrumento a la voluntad de "la autoridad" y es condenado sólo por cumplir con sus obligaciones. No se siente responsable de sus actos, " desempeña con eficacia el rol que le ha asignado la sociedad".
Me parece pues, que las investigaciones de Milgram han servido más como intento de explicación y exculpación del acatamiento bovino, como disculpa universal, que como invitación a la autonomía, al respeto y al compromiso humanos.

I arribem així a la gran pregunta de com podem educar en la responsabilitat i en l'autonomia, en el sentit crític i, en definitiva, en esdevenir persones, en el sentit més essencial del terme.
ResponderEliminarDues magnífiques recomanacions, Návid!
El teu blog continua a un gran nivell!
..."la gran pregunta de los soñadores..."
ResponderEliminarDoncs opino que és necessari, primer de tot, una transformació en el llenguatge per començar a transformar també la nostra ment. No només en la terminologia, sino en el seu ús. Així com hi han termes/conceptes que ja han perdut la seva força i essència (llibertat, socialisme..), la forma en que expressem el missatge també influeix molt. A la cultura moralista que es respira del "No matarás", "no robarás" - sempre amb negacions i prohibicions - li manca una potencialització de lo positiu. Estar en contra és més fàcil que argumentar la defensa de lo contrari...
En quant a "educar en la responsabilitat i en l'autonomia, en el sentit crític i, en definitiva, en esdevenir persones, en el sentit més essencial del terme" parlaré en el següent post, que m'ha agradat el tema!
Gràcies pel comentari, Ernest!